martes, 25 de marzo de 2008

Thunder Road, el símbolo


Rock 'n' roll, man, it changed my life. It was like The Voice of America, the real America coming into your home [...] Once I found the guitar, I had the key to the highway.

(Bruce Springsteen, 1978)


No, no nos habíamos olvidado de ella. Thunder Road merece capítulo aparte por varias razones: para empezar, sintetiza (es un decir, ya que la letra completa ocupa más de un folio) la esencia de Bruce Springsteen, ambientada en su territorio más reconocible: "The road", o "the highway", la carretera, no sólo el camino que conduce desde un lugar hasta otro, sino el medio que porta las esperanzas de una vida mejor.
El mismo contenido que abordaba Born to run (el deseo de partir y comenzar de nuevo), sólo que desde una perspectiva diferente, tal vez más poética. Ambas, en cualquier caso, representan el mejor estado de forma del autor, su escritura más depurada, que de hecho no superaría en treinta años de carrera. Más directo y comprensible que nunca, pero de una precisión y un lirismo inalcanzables para el común de los mortales.

La madurez de esta letra abruma. Basada en el cartel de una película de Robert Mitchum que el Boss ni siquiera había visto, comienza descriptiva, y poco a poco se suceden imágenes cada vez más metafóricas. El Jefe no da cuartel, ni siquiera para tomar aire y seguir cantando. No esconde en ningún momento su condición de antihéroe. El posible idealismo queda sepultado por la desmitificación: a cambio, nos ofrece una dura dosis de realismo ("rezando en vano para que un salvador aparezca"), de temores ("No me hagas volver a casa, no tengo valor para estar solo"), melancolía ("piensas que quizá no seamos ya tan jóvenes"), sentido del humor ("no eres una belleza, pero, oye, no estás mal") y, sobre todo, de sinceridad a raudales:

"No soy un héroe, eso está claro.
La única redención que puedo ofrecerte
está debajo de este sucio capó"

Con la llegada del estribillo, se aprecia otro rasgo característico de las letras de Springsteen: la traducción al castellano suena extraña, o desde luego no tan bien como en inglés. El propio título, "Carretera del trueno", parece un chiste comparado con el sonoro anglosajón. Lo mismo sucede con los siguientes versos, que por respeto al original reproduciremos íntegros:

"These two lanes will take us anywhere.
We got one last chance to make it real,
to trade in these wings on some wheels.
Climb in back, Heaven's waiting on down the tracks.
Oh oh come take my hand.
Riding out tonight to case the promised land
Oh oh Thunder Road".

(“Estos dos carriles nos llevarán a alguna parte./ Tenemos una última oportunidad de hacerlo realidad / Cambiar esas alas por unas ruedas / Sube atrás, el cielo nos espera en el camino / Venga, coge mi mano / Esta noche la tierra prometida será nuestra / Carretera del Trueno”.)


Un inciso: la estructura musical de Thunder Road también es representativa de las características de las mejores canciones del Boss: un principio melódico (casi siempre de piano aunque a veces de guitarra), que construye una atmósfera propicia, única. Sólo después puede comenzar a desarrollarse la narración. No son pocos los casos en los que el comienzo instrumental se extiende hasta más de un minuto de duración; y tampoco sería descabellado señalar que algunos de estos riffs han llegado a ser más conocidos que la propia canción a la que preceden. Con respecto a Thunder Road, fue particularmente bella la interpretación que, como arranque de concierto, ofreció Springsteen en Londres en 1975:




Poco a poco, lo que parecía una balada solitaria se engrandece progresivamente; incorpora nuevos instrumentos, acelera el ritmo de pronunciación de la letra, hasta llegar a un pasaje final apoteósico:

"And I know you're lonely for words that I ain't spoken,
but tonight we'll be free, all the promises'll be broken.
There were ghosts in the eyes of all the boys you sent away
They haunt this dusty beach road in the skeleton frames
of burned out Chevrolets.
They scream your name at night in the street.
Your graduation gown lies in rags at their feet
And in the lonely cool before dawn you hear their engines roaring on
But when you get to the porch they're gone on the wind,
so Mary climb in. It's a town full of losers,
and I'm pulling out of here to win".

(ver traducción)

Por ponerle un inconveniente, hay que reconocer que la forma de cantar de Springsteen, mascullando las palabras, dificulta tremendamente la tarea de comprender lo que dice:




Sea como fuere, Born to run -el álbum-, gracias a joyas como el tema homónimo o la canción a la que dedicamos esta entrada, encumbró al Boss a los puestos más altos de ventas y lo convirtió en un fenómeno de masas, hasta el punto de que el 27 de octubre de 1975 apareció en las portadas de las revistas Time y Newsweek.


Pero más allá de la fama, Born to run propició a Bruce Springsteen el espaldarazo crítico que merecía: de hecho, en las clasificaciones de mejores discos de la historia del rock (poco fiables y absolutamente inútiles, todo hay que decirlo) no suele bajar de las primeras posiciones. Lo mismo le sucede a Thunder Road, que ha sido versionada por múltiples grupos y solistas, incluso con la colaboración del jefe de New Jersey:





Aunque lo verdaderamente importante es que, tres décadas después, canciones como Thunder Road forman parte de la gente: como acertado trasfondo musical de un trayecto en coche, por ejemplo; pero incluso como la banda sonora de una vida. Y qué mejor ejemplo que este vídeo:



3 comentarios:

jsoto dijo...

Tienes toda la razón, es la mejor letra que he visto nunca en una cancion

Anónimo dijo...

Me encanto tu ensayo, lo encuentro original y muy agumentatizado xd. Definitivamente esa es una cancion genial en todo sentido, la primera vez que la escuche y justamente la leí traducida al español (el video de arriba, en el que sale con gorro verde) y te juro que lloré

Anónimo dijo...

Gran crítica...

la leo muy tarde y quizás ya no lo veas pero has dado en el clavo.

Sigue así y muchos ánimos !